Los últimos años han venido cargados de nuevos modelos, técnicas y tendencias dentro del mundo de la restauración. Sin embargo, las tendencias “estrella” han sido sin duda las del take away y, sobre todo, la del delivery.
La segunda, siendo tal vez la más utilizada por parte de los españoles, ha sido también la más controvertida, un problema derivado de las condiciones en las que trabajan los empleados de grandes empresas como Glovo, Just Eat, o Deliveroo, entre otras.
Controversias aparte, el Delivery ha sido para muchos la principal protagonista de estos últimos meses, haciendo especial hincapié en los meses de confinamiento total que vivimos desde marzo hasta mayo. Más que una tendencia ha sido la única solución para hosteleros, cocineros y empresarios, que vieron cerrar cientos o miles de negocios como los suyos debido a las medidas restrictivas que tuvieron que adoptarse.
Todo esto, que es de conocimiento popular, esconde una nueva realidad que va más allá de ambos conceptos, y es que gracias al crecimiento de estos, comenzaron a surgir en todas las ciudades nuevas cocinas centrales o Dark Kitchens, sin las que hubiera sido imposible hacer frente a la gran cantidad de pedidos derivados de pequeños y grandes negocios de restauración.
En palabras del responsable de Cook Room, Ander Castillo, para La Vanguardia, “Las dark kitchens están pensadas para mejorar la eficiencia de los restaurantes que en su propio local están saturados con tantos pedidos a domicilio. También permiten a las marcas expandirse en áreas que antes no tenían cubiertas e incluso utilizarlas como cocina central”.
Las Dark Kitchens, también conocidas como Cocinas Centrales o Ghost Kitchens, son cocinas de más de 500m que abastecen a distintas empresas a la vez. De esta forma, aunque los clientes pidan su menú a empresas distintas, todos podrían estar preparándose, aunque no lo sepan, en la misma Cocina Central.
Lo mejor de este modelo es que cuentan con softwares y programas especialmente diseñados para ellos, como el No Problem Cooking de Orca Business Software, con el que es más sencillo gestionar la gran cantidad de pedidos recibidos, diseñar y controlar los platos, realizar pedidos automáticos a los proveedores, detectar desviaciones, y muchas otras características que permiten a las cocinas centrales ahorrar cientos de euros cada mes.
Además de ayudar en épocas de crisis a las empresas que vieron peligrar sus negocios, las Dark Kitchens tienen la misma previsión favorable que sus compañeras, y es que tanto el Delivery, como el Take Away, y la Cocina Central tienen un futuro muy prometedor gracias a la cantidad de plataformas y aplicaciones de Pedido a Domicilio que surgen cada día y que seguirán creciendo una vez que el problema del Coronavirus se solucione.
De hecho, se trata de un modelo que ya antes de la pandemia tenía muchas posibilidades de triunfar, pero que tenía muchos detractores dentro y fuera del mundo de la hostelería y la restauración. En 2019 los pedidos por Internet generaron en nuestro país un volumen de negocio de 740 millones de euros, y la previsión (antes de la pandemia) era de alcanzar en 2023 un volumen de venta de 1.300 millones de euros, por lo que la cifra podría incluso ser aún mayor debido a la rapidez de aceptación del modelo a causa de la pandemia.