Ahora que los más jóvenes vuelven a las aulas, surgen dudas de cómo van a funcionar los comedores escolares este curso. La verdad es que no existe un único método, ya que son las distintas comunidades las que van a decidir los protocolos, aunque sí existen reglas o recomendaciones comunes.
Todas las novedades se basarán en las 15 medidas publicadas por el Ministerio de Educación. Algunas de ellas son las siguientes:
- Las mascarillas serán obligatorias de forma general a partir de los seis años.
- La distancia física de referencia entre alumnos será de un metro y medio.
- Control de temperatura a alumnos y profesores antes de cada jornada.
- Limpieza frecuente de manos por lo menos cinco veces al día.
- Creación de grupos burbuja para evitar el contacto entre niños de otras clases en el primer ciclo de Primaria.
- Reducción de la plantilla de trabajadores del centro al mínimo imprescindible.
- Los centros estarán abiertos todo el curso, al igual que los comedores o los servicios para alumnos con necesidades especiales.
- Distancia de seguridad en los comedores salvo entre los integrantes de los grupos burbuja. Cada niño mantendrá siempre un sitio fijo en el comedor todo el año.
- Formación a los profesiones y a los niños en materia de seguridad sanitaria.
- Reducción de las ratios de niños por clase. Aumento de la contratación de profesores.
Aulas y gimnasios convertidos en comedores
De cara a los más pequeños, así como se han creado las llamadas clases burbuja (para alumnos de infantil y primaria) consistentes en el aislamiento de cada clase para que sus alumnos tengan únicamente contacto entre ellos y no con las demás clases, existe el llamado comedor burbuja, que actúa de un modo similar.
Para mantener la seguridad, los menús se distribuirán en carros con bandejas y se llevarán a las aulas, que se convertirán, precisamente, en los comedores, para que ese efecto burbuja siga cumpliéndose a la hora de comer. Además, como precaución, cada bandeja irá debidamente etiquetada, pudiendo ser fácilmente reconocibles aquellas bandejas destinadas a personas con alergias e intolerancias.
En muchas ocasiones se utilizarán también otros espacios como los comedores en sí o los gimnasios, para garantizar que cada alumno tenga un sitio asignado y de uso exclusivo. Como medida complementaria, en la mayoría de los centros se ha optado además por añadir mamparas de protección en las mesas de los comedores, para asegurar la seguridad de los más jóvenes.
Por otra parte, tareas como el lavado de dientes tras las comidas quedan eliminadas debido al contacto entre alumnos y a su interacción con los objetos personales de los demás.
Algunas comunidades, como la Comunidad Valenciana, han decidido que haya un único monitor de comedor para el grupo burbuja, y que este pueda atender a dos grupos, que en el caso de juntarse en el mismo turno, deberán estar bien separados.
Esta medida, acompañada a la obligatoriedad de la mascarilla, protegerá aún más tanto a los alumnos como a los propios monitores.
Aunque aún existen muchas dudas respecto a cómo evolucionará el curso y la seguridad de los estudiantes, parece que poco a poco el ministerio, las comunidades, y los propios centros, se ponen de acuerdo en las medidas que aseguren el bienestar de los jóvenes.