Llega el verano y te vas de vacaciones a disfrutar de unas semanas de descanso más que merecidas. Cambias tus rutinas y tus hábitos y te adaptas a un nuevo estilo de vida. Pero no cuentas con un factor importante: la alimentación. Y es que la dieta también va a sufrir esa variable. En principio, no tiene por qué ocurrir nada relevante, pero si tienes alguna intolerancia o alergia tienes un problema. De ahí a que la importancia de estudiar cada nuevo paso tome trascendencia. Y el papel del etiquetado y los alérgenos juega un papel fundamental.
Antes de meternos de lleno a explicar cómo solventar este dilema vamos a centrarnos en explicar las principales diferencias entre las alergias y las intolerancias.
Alergias alimentarias
Una alergia alimentaria es una reacción alérgica que nos indica que determinada sustancia es peligrosa para nuestro organismo. Un primer síntoma viene a ser un potente picor en la boca al consumir el alimento, pero lo más habitual es la aparición de ronchas en la piel o un intenso comezón conocido como urticaria.
En casos más graves puede provocar, incluso, diarrea y vómitos. Debemos tener mucho cuidado si tenemos diagnosticada una alergia alimentaria porque puede repercutir negativamente en nuestra salud.
En los niños lo más normal es la aparición de cuadros de asma, pero en los casos más peligrosos puede ocasionar una anafilaxia. Este trastorno se caracteriza por un enrojecimiento generalizado de la piel que necesita tratamiento médico urgente. Los alimentos que suelen provocar esta reacción son los mariscos y el cacahuete.
Se estima que las alergias alimentarias afectan aproximadamente a un 3 % de la población adulta y a un 6 % de los niños, según la OMS. Hay más de 70 alimentos que pueden causar estas dolencias, pero predominan los lácteos, los huevos, el pescado y los frutos secos. Podemos incluir también en este grupo algunos cereales integrales como el trigo, el centeno, la espelta y la avena. La soja es otro de los productos que puede ocasionar reacciones adversas.
El primer paso para evitar las alergias alimentarias es saber si eres alérgico a algún comestible en específico. Las pruebas para detectarla son simples y sencillas: se colocan sobre la piel gotas del posible alérgeno y, en ocasiones, puede ser necesaria la realización de análisis de sangre.
El tratamiento no tiene muchas complicaciones. Se basa simplemente en intentar evitar el contacto con el agente causante de la alergia.
Intolerancias alimentarias
Una intolerancia alimentaria es una reacción adversa del organismo ante un alimento que no es digerido o metabolizado por nuestro sistema digestivo. A su vez las podemos clasificar en dos grupos:
- Metabólicas: se diagnostican mediante pruebas específicas. Son las que se producen debido a un déficit metabólico en nuestro sistema digestivo. Podemos poner como ejemplo a la lactosa. Si no tenemos suficiente lactasa en el organismo el proceso digestivo se vuelve complejo y pueden aparecer problemas digestivos. Es decir, ocurren porque al no disponer de las suficientes enzimas digestivas no se digieren correctamente y, en consecuencia, aparecen molestias gastrointestinales. En este grupo se encuentra la intolerancia a la fructosa, al gluten o a la lactosa.
- Inespecíficas: son más complejas y difíciles de tratar. Son causadas por que el alimento es mal asimilado por el organismo. Y la porción mal procesada termina causando dolencias estomacales. A diferencia de las metabólicas, estas no se producen siempre que consumes el alimento, sino que depende de cómo esté cocinado, la situación ambiental y el estilo de vida de la persona. Por lo que esta intolerancia puede ser transitoria. El diagnóstico es muy complejo ya que se trata de un proceso evolutivo en el tiempo. No obstante, al no saber si puede ocasionar o no problemas gástricos la recomendación es que se intente moderar el consumo de dichos alimentos. Por tanto, varía dependiendo de la forma en la que se tome el producto.
Por lo que se refiere a los síntomas, los hay muy variados. Dependiendo del tipo de intolerancia, así como de su absorción por parte del sistema digestivo. Los podemos agrupar en los siguientes grupos:
- Trastornos gastrointestinales. Son los más comunes. Pueden provocar gases, hinchazón, distensión abdominal, estreñimiento, diarrea, reflujo e incluso el síndrome del colon irritable.
- Problemas dermatológicos. Pueden causar urticaria, acné, psoriasis y erupciones cutáneas.
- Cefaleas, migrañas, mareos y vértigo.
- Pueden provocar sobrepeso y obesidad.
- Problemas musculares y articulares. Fibromialgia y cansancio generalizado. También retención de líquidos.
- Asma, rinitis y molestias respiratorias.
- Pueden provocar como efecto colateral ansiedad, depresión e hiperactividad.
Importancia del etiquetado y software No Problem Cooking
En este sentido la Junta de Andalucía, concretamente Consumo Responde, ha recordado ante la llegada del verano la importancia de incluir los posibles alérgenos en las etiquetas de los alimentos. Pero bien distinguidos. Hay que mostrarlos diferenciándolos del resto de ingredientes.
Y esto es así porque resulta esencial para los clientes poder distinguir los productos que puede consumir de los que no. Para evitar males posteriores y problemas futuros esta es una de las directrices que se marcan desde las autoridades.
Cabe recordar que los alérgenos están regidos por el Reglamento (UE) 1169/2011. Esta disposición obliga a incluir esta información a los cereales que contienen gluten, a los huevos y sus derivados, a la soja, a los cacahuetes, a los lácteos y a los crustáceos, entre otros.
Ahora durante el verano es muy habitual que muchas personas se vayan de comida o de cena a un restaurante para disfrutar de su tiempo libre. Y el proceso para conocer los alérgenos se vuelve más tedioso. Debes preguntar a los camareros y muchos de ellos no tienen constancia de eso, incluso ni el cocinero. Es probable que no sepan exactamente qué agentes puede contener una comida determinada.
Es por eso que se antoja fundamental contar con un software de gestión que optimice el proceso de trabajo. Desde No Problem Cooking te ofrecemos un software que permite confeccionar y personalizar menús según alérgenos, micronutrientes y macronutrientes.
El consumidor podrá observar dentro de cada ingrediente los alérgenos tanto directos como cruzados que contenga. Y no solo eso, sino que cada plato se da a conocer de forma totalmente transparente y así es mucho más sencillo identificar a qué tipo de clientes puede ir dirigido y a cuáles no.
De esta manera el comensal tendrá mucho más sencillo identificar qué platos y qué comidas se adaptan mejor a sus necesidades. No necesitará estar preguntándose si puede comer o no el plato que le ofrecen. También ayudará al restaurante a mejorar la experiencia de sus clientes.
Para más información no dude en visitar nuestra página web y, ante cualquier duda concreta, contacte con nosotros y un miembro del equipo de soporte le atenderá.